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Navidad en naturaleza

En la naturaleza las tradiciones no están a la orden del día, y sin embargo, se nota que a ella también llega la Navidad.
Hay comidas y costumbres típicamente navideñas, pero también asociamos esta fiesta con diversas plantas y animales, y la forma en que se han convertido en tradición navideña es curiosa.
Por ejemplo, ya no concebimos la Navidad sin el típico árbol. En la época de los germanos ya se adornaba uno, pero no un abeto, sino un roble, que representaba al dios Odín, y al que además, se adoraba. La costumbre actual de adornar abetos apareció en el siglo XVII, donde era una forma de ambientar el invierno en las regiones frías, que es de donde son originarios.
Pero también hay arbustos que ya forman parte de nuestras fiestas. Por ejemplo, el acebo. Sus bolitas rojas lo hacen inconfundible y es que no hay tienda de flores que se precie que no cuente con un buen número de plántulas para vender en estas fechas. No es difícil verlo en estado natural asociado a bosques de hayas, castaños o robles en lugares como el Moncayo (Aragón) o las montañas de la provincia de Lugo, pero es importante destacar que es una especie protegida, y que por tanto está absolutamente prohibido cortarla o recolectar sus frutos.
Por su parte, al muérdago se le atribuyen poderes mágicos y buena suerte. Es una planta que vive de forma parásita en las ramas de los árboles. Hasta allí lo llevan las aves, que consumen las semillas, y después depositan los restos en las ramas, donde crecen y se alimentan a costa del árbol al que parasitan (huésped).
Y la flor de Pascua, o Poinsettia, que también es un arbusto. En España la conocemos por ser unas plantitas de mayor o menor tamaño, pero en la naturaleza, en su México originario, pueden alcanzar los tres metros de altura. Poseen unas hojas modificadas, llamadas brácteas, de color rojo, y que bordean a las flores, muy pequeñas y poco llamativas.
Los animales también juegan un papel importante en la Navidad. Desde la famosa mula y el buey, que arroparon al Niño al nacer, hasta los camellos de los Reyes Magos, o más recientes en la historia, los renos de Papá Noel.
Los camellos (con dos jorobas) y los dromedarios son animales rumiantes, es decir, que mastican una y otra vez el alimento para aumentar la eficiencia del mismo. Además, y por lo que son más conocidos, son muy resistentes a la falta de agua. No porque almacenen más agua que ninguno, sino porque pueden soportar una deshidratación extrema gracias a una serie de adaptaciones fisiológicas. Seguramente su resistencia sería la razón por la que sus majestades los escogieran como medio de transporte…
La historia de Papá Noel (San Nicolás, Santa Claus…) y sus renos es completamente diferente. Dicen que San Nikolaus fue un arzobispo de Constantinopla que celebraba el espíritu de la Navidad haciendo regalos a los niños. Fue un poeta en el siglo XIX el que asoció el trineo de renos con el bondadoso anciano, y que además le atribuyó la curiosa facultad de poder entrar por las chimeneas de las casas a cumplir con su misión. Además, se le dieron a los renos curiosos nombres: Dasher, Dancer, Prancer, Vixen, Comet, Cupid, Donner, Blitzen y Rudolph. Los renos, al contrario que los camellos, son originarios de zonas muy frías. Su grueso y largo pelaje les permite resistir las más bajas temperaturas.
Estas fechas se asocian incluso con otros fenómenos naturales. Por ejemplo, la estrella que guió a los Reyes Magos hasta Belén. Hay varias hipótesis que intentan explicar de manera científica este hecho: desde que podía ser el planeta Venus, hasta que era el mismísimo cometa Halley, o incluso una conjunción de la Tierra con Júpiter y Saturno que coincidió en el mismo año del nacimiento de Cristo. Y hablando de fenómenos, la Navidad también nos hace pensar en nieve, a pesar de que nuestro clima no es el más propicio para este tipo de precipitación. Y muchas menos posibilidades de verla en estas fechas tienen en el hemisferio sur. Allí celebran la fiesta con temperaturas de hasta 40º.
A contrario que los camellos, los dromedarios sólo tienen una joroba.
Los frutos del acebo, tóxicos para las personas, son fuente energética para las aves
Es preferible comprar un ejemplar pequeño y trasplantarlo en el bosque pasadas las fiestas.

El rusco es menos conocido pero igual de bonito que las demás plantas navideñas.
Tal vez los Reyes siguieran al cometa Halley en una de sus visitas al Planeta.
Aunque no es muy conocido, el muérdago simboliza la buena suerte en muchos países.
Actualizado ( Martes, 03 de Noviembre de 2009 13:40 )  

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